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SEGUIMOS CON FIDEL
Por Vilma Espín Guillois
Frank, que es dirigente de la Normal de Maestros con 17 años, comienza ya, desde el golpe de estado, en la lucha y participa en diversas acciones y manifestaciones, y en las organizaciones clandestinas que van surgiendo.
Cuando van pasando los meses y llegamos a julio de 1953, con los acontecimientos del Moncada se afianza en todos, en Frank, que ya descollaba como la figura central en Santiago de Cuba, y en todos nosotros, el afán de seguir adelante justamente con las ideas y los integrantes de la acción del Moncada.
Todos aquellos que se estaban preparando -que Frank iba preparando secretamente con los más jóvenes para en algún momento desarrollar la insurrección, y sobre todo el alzamiento, comprobamos después del Moncada que esto era también lo que pensaba hacer Fidel.
Aquel 26 de Julio, en Santiago, ni Frank ni ninguno de nosotros sabía lo que estaba pasando en el Moncada, ni sabíamos quiénes eran, incluso, yo le relataba a algunas de las pioneras que hoy me hacían preguntas, qué era lo que justamente sentíamos a las cinco de la mañana de aquel 26 de Julio. Yo vivía en un área bastante cercana, la montaña de Santiago es alta y allí, más arriba de mi casa, está el Moncada, pero era más o menos a cinco o seis cuadras y al oír los tiros lo primero que hice fue dar brincos de felicidad porque estaban atacando al Moncada, sin saber quiénes eran.
Allí empezaron los comentarios de la población: ¡Ah!, ese es Pedraza, uno que se había opuesto a Batista en algún momento de todas aquellas etapas politiqueras, cuando el machadato y posteriormente. Otros decían: No, esos son los guardias que se están matando unos otros, ¡que se maten, mejor! Pero seguimos averiguando qué pasaba y algunos fueron hasta el Arzobispado y desde la azotea vieron los muertos allí tirados en las afueras del hospital. Supimos entonces que estaban matando a jóvenes, se oían los tiros aislados mucho después del combate, estaba bien claro que no era batalla sino era otra cosa lo que pasaba allí.
Comenzó ya la efervescencia y el repudio popular cuando nos enteramos que Renato Guitart estaba muerto; le habían avisado al padre para que reclamara su cadáver, en ese mismo día, y en el siguiente, estábamos desesperados por saber qué pasaba. Dos días después empezamos a saber quién era Fidel, porque todavía no lo habían encontrado y ya sabíamos con certeza que habían asesinado a una gran cantidad de jóvenes porque los trasladaban a la morgue del cementerio; y todo este afán de lucha, toda esta rebeldía que habíamos ido cultivando en el año transcurrido desde marzo del 52, toda esta organización que habíamos estado gestando comenzó a averiguar qué hacer, cómo ayudar. Muchas familias acogimos a compañeros del Moncada, ayudamos a los que permanecían en el hospital, les a los que estaban en la cárcel...
Y así empezó lo que sería la gestación del Movimiento 26 de Julio; todas las organizaciones que aquí en Oriente habíamos estado trabajando, a partir de pequeños grupos de rebeldía, incluso, una de carácter nacional, como el MNR, habíamos seguido luchando. Aparecía Fidel, sobre todo hubo una admiración y un afán tremendo de toda la población de salvar a los que estaban vivos, para que no mataran a más ninguno, de salvar a Fidel; entonces empezamos a saber quién era Fidel; pero quién era Fidel se supo todo en su alegato, con La Historia me Absolverá, con su defensa ante los jueces, y ahí sentimos que de verdad era un revolucionario el que estaba al frente de aquella hazaña.
Unos criticaban a Fidel de que la situación no estaba madura para eso, de porqué no había llamado al pueblo; bueno, todos sabemos lo que ocurrió. Lo cierto es que en medio de la calle, delante del policía de tránsito vi a un hombre gesticulando y diciendo: Pero, ¿por qué no nos llamaron esos muchachos?
Cuando ya viene el juicio y leemos La Historia me Absolverá sabemos que allí hay mucho más que un joven valiente, que un joven que supo aglutinar a otros valientes, para ir al combate, al Moncada, que solo eso ya era un mérito, pues se trataba de la segunda fortaleza en el país en importancia, ahí empezamos todos a pensar que un dirigente había surgido, que tenía un pensamiento, que hablaba de una Revolución.
Frank, que siendo tan joven era ya el dirigente de todos los que estábamos organizados en la zona oriental, en Acción Revolucionario Oriental (ARO), pasa a ser Acción Libertadora Nacional al extenderse a una parte de Camagüey. Cuando Fidel sale de la cárcel va a verlo y le ofrece, después de hablar con los compañeros, nuestro movimiento a Fidel para que sea comandado por él.
Frank País era líder reconocidísimo de una organización que fue luego una base importante del Movimiento 26 de Julio, porque ya existía, lo cual nos permitió seguir trabajando después, cuando los compañeros del Moncada estaban presos, seguir actuando, preparando a la gente con las mismas convicciones y además, abrazando las ideas de La Historia me Absolverá. De ahí que cuando Frank nos plantea esto, sencillamente nos pusimos a las órdenes de Fidel, y más adelante, cuando se va gestando lo que sería el desembarco del Granma, el Movimiento 26 de Julio, que se funda en todo el país, aquí en Oriente toma mucha fuerza, porque Fidel nombra a Frank dirigente de Acción Nacional del Movimiento, no solo el dirigente de esta provincia.
Esta entrega de tan alta responsabilidad de los revolucionarios tan jóvenes de aquel tiempo, en que políticamente la enorme mayoría no estábamos formados, pero que sí creíamos y queríamos hacer lo que hicieron los mambises y lo que hizo el pueblo cuando el machadato, y admirábamos cada héroe de nuestra historia patria; principiantes como yo misma y muchas otras mujeres y hombres jóvenes, y otros no tan jóvenes que habían luchado anteriormente, nos unimos todos, y Frank fue el primero que planteó: .¿Estamos todos de acuerdo?, ¿vamos a unirnos todos?
Fidel demostró con su valentía, su arrojo y dignidad, con su pensamiento que era un jefe capaz de llevar adelante todo cuanto queríamos hacer, de guiar nuestra lucha: seguimos a Fidel.
Esto, la unidad de todas las fuerzas, no se logró de inmediato en todo el país. Al triunfo de la Revolución tuvimos dificultades con algunos grupos, incluso, algunos no escogieron el camino de la Revolución; felizmente fueron los menos, porque la mayoría se unió después del 1ro. de Enero.
* (Coloquio sobre el pensamiento y la obra de Fidel "La Mujer en la Revolución y la Revolución en la Mujer" 28 de julio de 1996)
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